jueves, 18 de febrero de 2010

Reactivando miméticamente el universo ficcional *


Estoy leyendo un libro que yo sabía que me iba a terminar de hacer mal, muy mal. Se llama ¿Por qué la ficción?, y allí Jean-Marie Schaeffer hace un recorrido acerca de los dispositivos ficcionales que desarrolla el humano como especie y la finalidad de los mismos. Ya sea mero entretenimiento o la más profunda ontología, la inmersión ficcional se desarrolla como parte de un mecanismo inmanentemente humano.

Y una vez más, no hace más que confirmar mis sospechas de que todos somos seres ficcionales.

Cada quien es su propio autor, editor, publicista y producto terminado. Por paradójicamente contradictorio que suene, aceptar que somos ficción no significa ser personas menos auténticas. De hecho, nos hace más reales. La identificación, errónea, de la ficción con la simulación negativa conduce a pensar que cualquier vestigio de ficción resulta igualmente negativo.

Aceptar esa ficción diaria que construimos y en la que nos sumergimos nos enlaza más profundamente con nuestros propios ideales y nuestras búsquedas sinceras. Todo conduce, día a día, a la creación de un personaje, en el sentido más narratológico del término. Las elecciones que parecen superfluas, que son cotidianas y naturales, en realidad, son herramientas de esta autocreación.

Esas elecciones, que subrepticiamente no son más que no-elecciones de toda otra cantidad inabarcable de opciones posibles, son los motores de composición con los que trabajamos a diario. Ropa, música, trabajo, estudio, hasta las pasiones más supuestamente impulsivas son parte de este proceso.

Hacerse cargo de esa creación no es ni más ni menos que la resignificación de la autenticidad ficticia de quien se sabe ser, de quien se es, y de quien se elige ser.


* Schaeffer, J-M.,  ¿Por qué la ficción?,  Toledo,  Lengua de Trapo,  2002,  p.317.

4 comentarios:

Los amigos del duende dijo...

Bueno... que decir ante esto..no muchisimo ... pero si un poco..

La palabra ficcion pareciera estar o ser opuesta a la palabra realidad... pero en este juego de la vida, si decimos que (por ejemplo) la realidad de uno es estar desnudo en tu cuarto solo (es un ejemplo que se me acaba de ocurrir) y esa persona se tiene que disfrazar, cambiar, tomar la actitud que tenga ese día y salir al mundo que seria el tablero del juego... pues en el tablero... todo es de ficcion... porque con todos somos distintos, porque todos hacen cosas diferentes y porque las caretas que uno se pone para cada quien... HACEN DE LA VIDA... UNA FICCION INTERESANTISIMA!!!!

y el que no me entendio se embroma (?)

Los amigos del duende dijo...

chomba... usted me hace hace coment largos...

pique... con usted esta todo bien
jejejej

chomba piqué dijo...

porque con todos somos distintos, porque todos hacen cosas diferentes y porque las caretas que uno se pone para cada quien

Pero claro!!!!

Debret Viana dijo...

el problema de esta perspectiva utopista es que asume cierta autonomía en la creación de cada cual, y falla en ver los hilos que conducen a cada sujeto (completamente desindividuado de la masa). si nos atrevemos a jugar con la ficción (habría que aclarar que se trata de una ficción bajísima, mediocre, "cotidiana) habría que aceptar primero que cumplimos el mandato ciego de un demiurgo que ha puesto las palabras y las decisiones en nosotros - en la mayoría de nosotros - y que el espacio de auténtico ejercicio del yo-ficcional es una conquista ardua.

saludos